Península Valdés forma parte de la provincia del Chubut . Su capital, Rawson, así como otras poblaciones de esa parte de la costa atlántica tienen su origen en la colonización galesa. A mediados del sXIX varias expediciones llegaron desde Gales con la intención de encontrar un lugar donde establecerse y desarrollar su cultura. Tras establecer ciertos acuerdos con el gobierno argentino comenzaron a emigrar desde la Gran Bretaña hasta esta región.
Estos orígenes son patentes en la actualidad, y los poblados originarios continúan su existencia en las que son actualmente las ciudades de Trelew, Puerto Madryn, Rawson (de toponimia galesa) y Gaiman.
Navegando junto a las ballenas en Península Valdés
De esta cultura, la tradición familiar más interesante de experimentar es la degustación del “Te Galés”. En las casas de Te de la pequeña población de Gaiman, sirven la tradicional bebida acompañada de una generosamente surtida bandeja de tartas. Este surtido suele incluir la torta negra galesa, tartas de crema, tarta de manzana, de chocolate, tartas con frutas, manteca regional y pan casero. Sin duda, un placer para los más golosos.
Puerto Madryn es la localidad que supone la puerta hacia Península Valdés. Constituye el lugar de veraneo de los habitantes de las ciudades atlánticas más sureñas, que con climas más fríos suelen desplazarse en la época estival a pasar unos días de sol y playa en la ciudad turística de Puerto Madryn. Además del turismo nacional, también esta localidad se encuentra entre los highlights a visitar cuando se recorre Argentina, y la razón no es otra que la posibilidad de avistar a la ballena franca austral cuando visita anualmente la bahía de esta pequeña ciudad para dar a luz a sus nuevos vástagos. En esta época es posible, al pasear por el paseo marítimo que recorre el Golfo Nuevo, deleitarse viendo los chorros, las aletas ó los lomos de las cientos de ballenas que nadan en la bahía.
Lobos marinos en Península Valdés
Toda la zona es rica en fauna marina. Numerosas aves marinas pueblan la región, siendo el pingüino magallánico su representante más exótico, sobre todo para los que venimos de regiones del hemisferio norte. Hay varias pingüineras en esa zona de costa y es fácil desplazarse hasta ellas para pasar un buen rato observando a estas aves.
El recorrido de Península Valdés es un retrato de la Patagonia costera. La llanura esteparia recorrida por guanacos y zorrinos, se convierte en la costa en hábitat de pingüinos y otras aves marinas. Las playas que bañan la península nos obsequian con la imagen de elefantes marinos descansando en la restinga que deja la marea baja, con grupos de lobos marinos que juguetean en la orilla y más espectacular pero realmente complicado de avistar son las familias de orcas que habitan esas aguas. Los amantes de los documentales de naturaleza, al visitar esta zona, recordarán las impresionantes imágenes de orcas cazando lobos marinos en la orilla de la playa, pues es en esta zona del litoral patagónico donde se produce tan peculiar evento. También se puede avistar delfines y toninas overas.
Desde la pequeña población de Puerto Pirámides situada al inicio de la península salen numerosas embarcaciones turísticas para realizar avistamientos de ballenas. El buceo es otra actividad altamente recomendable en la zona. Numerosos barcos hundidos por naufragio constituyen emocionantes pecios donde hay muchas posibilidades de coincidir con los juguetones lobos marinos, y si es la época, incluso con ballenas.
La ballena franca austral
Desde la década de los 70 la producción de aluminio y la actividad portuaria tanto comercial como de pesca son motores importantes de la economía de la zona. También el turismo en los últimos años se ha convertido en un importante sector. Ya desde los años 50 se comenzó a organizar eventos de ocio tomando al mar como protagonista. A finales de la década por primera vez en Argentina se empieza a desarrollar el buceo como actividad de ocio. Hoy en día Puerto Madryn es conocida como la capital argentina del buceo.
La región de Chubut estaba ocupada desde los 9000 años adc por la cultura tehuelche y la cuenca del río homónimo establecía los límites entre los Tehuelches Septentrionales y Meridionales. A la llegada de los colonizadores, las enfermedades y trifurcas hicieron diezmar estas poblaciones y debilitarlas considerablemente. El pueblo Mapuche procedente del otro lado de la cordillera comenzó a internarse en la Patagonia en busca de pastos y caza. Su cultura, ligeramente más avanzada por una mayor sedentarización fue absorbiendo a la cultura tehuelche, por lo que ambos pueblos fueron mezclándose.
Los primeros intentos de colonización y evangelización en la Patagonia, no alteraron la forma de vida habitual del aborigen, como tampoco lo hizo la llegada de los galeses.
En la mayor parte de las fuentes consultadas se menciona que las comunidades aborígenes y galesas mantuvieron una relación armoniosa y de intercambio de habilidades y de productos. Incluso que los recién llegados fueron ayudados en sus críticos inicios al desconocer totalmente la región. Pero aún así fue una época de colonización y los intentos de someter a este pueblo fueron numerosos hasta que la expedición del General Julio A. Roca de 1878 conocida como la Conquista del Desierto, logró su sometimiento total y la pérdida casi total de su cultura.
Elefantes marinos descansando en Punta Norte
Actualmente en la provincia del Chubut existen grupos mestizos de mapuches y tehuelches que se denominan mapuches-tehuelches.
En Chubut se hallan las reservas de El Chalía (a 60 km de la localidad de Ricardo Rojas) y de Loma Redonda (entre Río Mayo y Río Senguer), ninguna de las dos llegando al centenar de habitantes, con una población envejecida donde los jóvenes han marchado fuera para trabajar.
Ambas se encuentran en una situación crítica, además las infraestructuras para la comunicación con el exterior son muy precarias. Viven básicamente de la tierra y del ganado ovino.
Pingüino de Magallanes