Se denomina como Patagonia a un territorio que se extiende en la parte meridional de Argentina y Chile, entre la costa atlántica y la cordillera andina.

En Argentina son las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego las que comprenden este territorio.

Dentro de sus fronteras se encuentra la conocida Península Valdés, famosa por ser visitada anualmente por la Ballena Franca Austral. También el Glaciar Perito Moreno pertenece a esta extensa región, así como el centro de deportes invernales que representa la ciudad de San Carlos de Bariloche.

Pero al margen de estos puntos de gran interés, la Patagonia es un recorrido. Es un recorrer de kilómetros y kilómetros donde la vista no alcanza el horizonte, donde la llanura inmensa se ve tan pronto salpicada de suaves colinas como de imponentes cerros, donde la vegetación esteparia refleja la aridez y la erosión del viento seco y fuerte que la recorre, donde el colorido del amanecer y de la puesta de sol lleva una firma: Patagonia.
Ruta 40
La Patagonia es un recorrido y la Ruta 40 el camino a seguir. Una ruta mayormente de “ripio”, (pequeños guijarros y tierra que hacen las veces de asfalto) cuya polvareda que se genera al surcarla hace que su esencia te llegue muy adentro. Kilómetros en los que es posible no cruzarse con un vehículo y por ende con ninguna gasolinera, población o signo de civilización. Salpicadas como oasis se encuentran las estancias ganaderas, productoras de lana y carne, muchas de ellas ofreciendo alojamiento y manutención a los viajeros.

Las poblaciones atlánticas que salpican el sur de la región basan sus economías principalmente en el petróleo, gas, minería y en el empleo estatal. El ganado ovejero se desarrolla bien aquí y su lana constituye una importante fuente de ingresos. Más al norte, Puerto Madryn es una localidad a donde acuden tanto turistas nacionales a pasar el verano, como turistas de todo el mundo para avistar su rica fauna marina. La costa patagónica alterna largas playas de arena con zonas de acantilados.

En el interior estepario sólo algunas estancias y muy pequeñas poblaciones animan esta inmensa extensión de tierra. En la cordillera, las poblaciones existentes son marcadamente turísticas, entre ellas la población del El Chalten, creada en 1980 y categorizada como la capital Argentina del trekking, por sus numerosos recorridos a pie entorno al macizo Fitz Roy. Toda la cordillera ofrece paisajes bellísimos donde lagos, macizos y glaciares son los protagonistas.
El Chaltén
El nombre Patagonia se atribuye a la impresión que tuvieron los marinos que con Magallanes hicieron su primera parada en “Puerto San Julián” cuando navegaban a lo largo del continente en busca del paso al océano pacífico. Al ver a la lejanía a los Teuelches altos y atléticos les parecieron de grandes cuerpos y de grandes pies. Magallanes, aficionado a las lecturas de caballerías se inspiró en el gigante llamado Patagón, para designarlos como patagones y de ahí, Patagonia.

Estos primitivos habitantes fueron los tsonek. Pueblo nómada que vivía de la caza del avestruz, del guanaco, de la liebre y en general de la fauna que ofrecía el territorio.

Posteriormente Los Mapuches, "Gente de la tierra", originarios del Sur de Chile penetraron el territorio atraídos por la fauna de la región. Estas gentes dominaron a los tsonek, a los que apodaron como Teuelches "gente bravía". El pueblo mapuche dominaba la horticultura, el tejido en telar y la orfebrería, y debido a su influencia los tehuelches pasaron del nomadismo al sedentarismo.
Esplendor del territorio patagónico
La cultura mapuche unificó el territorio de La Pampa y la Patagonia que nunca pudo ser conquistado por los poderes imperiales europeos. Era un territorio en el quedó reconocida la soberanía aborigen hasta que una vez conseguida la independencia de ultramar, en la segunda mitad del siglo XIX, tanto Argentina como Chile idearon un plan de expansión.

La operación llamada “Conquista del Desierto”, iniciada formalmente en 1879 y dirigida por el general Julio Argentino Roca masacró y derrotó a estos pueblos en lo que hoy es reconocido como un genocidio.

Actualmente el grupo de origen tehuelche es muy reducido mientras que los mapuches constituyen uno de los grupos aborígenes más numerosos del país (cerca de medio millón de individuos). Conservan su lengua, el Mapudungún, y gran parte de su cultura. Hoy en día varias organizaciones mapuche chilenas están reclamando el derecho a la autodeterminación que les corresponde en su calidad de pueblos según reconoce la Carta de Naciones Unidas