Buenos Aires es conocida como la más europea de las capitales de Latinoamérica. Muchas de sus avenidas y plazas construidas a principios del siglo 20 trasladan al visitante al recuerdo de Madrid, Barcelona ó París.
En esta inmensa urbe la actividad comercial es impresionante, la calle Corrientes con sus librerías que permanecen abiertas las 24 horas, las largas calles comerciales, como Santa Fe, Callao, y La Florida, esta última diseñada especialmente para el turismo, los barrios gremiales como Microcentro, centro financiero de la ciudad ó el Once, con una actividad frenética en el comercio de “telas”; los kioskos de flores, los de prensa, los de alfajores y otros dulces. El ritmo de la ciudad no para prácticamente en todo el día. Los restaurantes no cierran, las tiendas tampoco, incluso los kioskos de prensa siguen abiertos hasta última hora de la tarde.
Calle Florida
En contraste con el bullicio de las grandes avenidas se encuentra la vida más tranquila de los “barrios”, barriadas que han conservado sus edificios bajos y viviendas unifamiliares, en amplias calles adornadas de árboles.
Un recorrido por los barrios emblemáticos de la ciudad, muestra al visitante las diversas caras de Buenos Aires. El barrio de Palermo donde cada tienda, cada restaurante, cada casa, es escaparate del diseño más vanguardista; La Boca, famoso internacionalmente por el pintoresco colorido de este; San Telmo, con toda la tradición de las tiendas de antigüedades y los espectáculos de tango; Recoleta con su elegante diseño residencial; el imponente Puerto Madero, zona portuaria que se ha hecho eco de la más cosmopolita y vanguardista Buenos Aires, y muchos otros barrios aunque no tan conocidos pero igualmente característicos.
Es una ciudad perfecta para ir de compras, ya que hay tiendas de cualquier cosa y muchas veces agrupadas por barrios, lo que hace muy fácil salir a la búsqueda de cualquier capricho. La oferta gastronómica es muy amplia, traduciéndose en restaurantes de todo tipo y presupuesto, aunque son los pizza café y las parrillas los que predominan por excelencia.
Por la noche hay multitud de restaurantes, bares, pubs y discotecas donde perderse, y muchos de ellos decorados a la última. La importancia otorgada a la estética y el diseño es algo que destaca en los barrios más comerciales de la ciudad.
Puerto Madero
Además de la actividad comercial, el porteño tiene muchas otras excusas para pasar el día en la calle. Sobre todo los sábados y domingos cuando desde la mañana hasta bien entrada la tarde hay varios mercados funcionando por toda la ciudad. De antigüedades, de regalos, de ropa, de alimentos.
Para desplazarse en la ciudad hay multitud de líneas de autobús y de taxi. También hay un servicio de metro, aunque limitado a unir las afueras de la ciudad con los principales centros neurálgicos.
Si se quiere escapar de la vorágine de la urbe hay muchas opciones para realizar en el día. Un paseo por la interminable costanera, ó por el sendero ecológico, zona natural que se ha mantenido entre el río y las nuevas edificaciones de Puerto Madero, así como numerosos e inmensos parques para pasear y disfrutar de un día soleado.
Dejando atrás la ciudad de Buenos Aires se puede pasar el día en el delta del Tigre y navegar por el río, pasear por sus numerosas islas de vegetación tropical ó disfrutar del baño en las piscinas de los resorts ó en el propio río. Visitar una estancia ganadera y comer un buen asado, así como navegar ida y vuelta en el mismo día hasta la ciudad de Colonia en Uruguay, son otras opciones fáciles de realizar desde la capital.
Respecto a la oferta cultural qué decir, únicamente que cuando se habla de giras mundiales, Buenos Aires es la parada obligatoria en Sudamérica, además de ser el centro neurálgico del arte en Argentina.
Los carritos de la costanera
Buenos Aires pertenece físicamente a lo que se llama la llanura pampeana, que se extiende por la provincia de Entre Rios, sur de Santa Fe, gran parte de Córdoba, provincia de La Pampa, y el sureste de San Luis. La Pampa es una extensa llanura de hierba verde, con un clima templado y húmedo, hábitat excepcional para el ganado y el cultivo de cereal. La Pampa es el territorio del gaucho. Este jinete semi-nómada cuidador de ganado se considera un símbolo de tradición nacional argentina, siendo alimentada su mitificación por el género literario del siglo XIX conocido como literatura gauchesca.
La ciudad fue fundada por primera vez el 3 de febrero de 1536 por Pedro de Mendoza, bajo el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. Desde la llegada de los españoles los aborígenes se mostraron hostiles, hasta que en 1541 la ciudad fue arrasada y por tanto abandonada por los españoles, quienes navegando adentrándose en el río Paraná se establecieron creando la ciudad de Asunción. Debido al interés estratégico para los españoles la ciudad fue refundada en 1580 por Juan de Garay esta vez bajo el nombre de "Ciudad de la Santísima Trinidad del puerto de Santa María de los Buenos Aires", aunque el desarrollo de la ciudad fue bastante discreto hasta que en 1776 fue nombrada capital del Virreinato del Río de la Plata, lo que impulsó a la ciudad como un importante centro de desarrollo económico y cultural.
Fachada pintada en La Boca
Los habitantes que encontraron los primeros pobladores fueron los Het, también llamados Querandíes ó Pampas. Este era un pueblo transhumante que vivía de la caza y la recolección. Se vestían con una manta llamada patagónica o quillango. Se cuenta que eran grandes corredores y que a menudo capturaban sus presas a la carrera,( venados , ñandús, e incluso guanacos).
Desde la llegada de los primeros colonizadores los Het se mostraron hostiles y muchos de ellos sucumbieron en varias batallas. Más tarde epidemias llegadas de ultramar como la de viruela a fines de S XVIII diezmaron a este pueblo. Esta debilitación facilitó el ser absorbido territorial y culturalmente por el pueblo mapuche, pueblo sedentario que desde el sur de Chile se fue extendiendo por la Patagonia y la Pampa. Por esta razón, hoy en día es muy difícil encontrar rastros del idioma original de los het, o de dialectos del mismo. Fundidos con el pueblo mapuche formaron una gran nación indígena que llego a ser una terrible amenaza para los pueblos y ciudades fronterizos de la Provincia de Buenos Aires.